Tenía unas ganas enormes de fumar en un pipa y quemar hasta que me vibren los sesos, apeste a mugre y este orinado en el suelo de algún hotel barato con un par de mujerzuelas borrachas.
Pero solo me quedaban 15 minutos de mi hora de comida y me tuve que conformar con un cigarro en el jardín de la cafetería. Lo prendí y lo fumé hasta el fondo, de un solo golpe para quitarme las ganas de quedar mareado.
-Verga! Los días se me hacen larguísimos, pero tengo que ser paciente.
Ya tengo todo listo, el arma, la granada y los gramos necesarios pa’ agarrar fuerza. Solo hay que esperar a que llegue el fin de mes para poder dar mi sacrificio divino… Tirar a matar a todos en el trabajo para salvarlos de sus miserables vidas.
Seré yo quien los libere de éste sistema ridículo donde solo los más afortunados viven de la forma adecuada y no como el resto de nosotros que trabajamos como perros todo el día compitiendo por un hueso mugroso para poder llevar algo a la mesa, esperando la fantasía de vivir decentemente en algún momento.
Les daré la esperanza de alcanzar la gloria en brazos de mi Dios. Los llevare como sacrificio en su nombre para que sientan lo que es ser valorado y amado por un todo poderoso.
Su sangre purificara mi cuerpo al final del día para que pueda ir a su templo también, y así escapar de esta agonía de trabajar con corbata y saco todo el maldito día.
-¡Ay wey! Ya es tarde.
