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Mostrando las entradas etiquetadas como Soledad

SOLO COPAS DE NOCHE

La bebida me puso un tango que no supe bailar. Caigo al ritmo de los ladridos del perro del vecino. En la ventana de algún lugar, se ve a un caballero que se perfuma para ir a dormir no conmigo. El viento sopla hojas marchitas al pasto para que caiga en blando. ¡Extraño mi pasado! ¡Extraño quien era! ¡Extraño la compañía! ¿Y qué puedo comprar con tanta soledad que tengo? Apenas un par de ramas y piedras con las que comparto el suelo. Antes del noqueo por el ron, Miro al cielo sin entender como el oscuro de mi pecho puede reflejarse en esta bella noche estrellada. 

PIEL SECA

Se me quebraron los labios de resequedad. Creí que un baño tibio me los aliviaría, pero al sentarme en la cama con la toalla, aún los traía quebrados. Encendí un cigarro en tu nombre, que bien puede ser cualquier nombre, y terminé quemándome con la colilla. -Que tonto -Me dije. No le di ni una calada por pensar boquiabierto en los escenarios que compartimos juntos. Tú en tus múltiples pieles, y yo, con el mismo órgano seco y cenizo. En un suspiro largo me recosté en la cama buscando sentir el calor que hace mucho que estuvo aquí, pero no recordaba que en noches pasadas ya me lo había devorado todo. -Que tonto -Me repetí. No deje ni un poco para ahora que es cuando más te necesito. Creo que no me queda más que dormir con la luz encendida esperando que sirva de carnada, para que vengas a mí, a ver mi piel y mis labios secos, a despertar tus ganas de querer lavarlos en tu miel cuando por cariño apagues la luz para que descanse.

DORMIR CON CHITO

Desde que me mude a la Madrid, duermo con un insecto en la cama. Realmente no sé que tipo de bicho sea, pero es pequeño, debe de ser una catarina o una hormiga, la verdad es que nunca lo he visto. Las primeras noches trataba de quitármelo de encima. Apenas tocaba mi brazo y lo aventaba de golpe, pero luego lo sentía en mi pierna o en el estomago, así que me levantaba de la cama, sacudía las sabanas y regresaba a acostarme, pero ahí seguía, de alguna manera no lograga sacarlo de las sabanas, por eso me rendi después de varios intentos y decidí mejor no hacerle caso, y funcionó, solo así pude dormir . Semanas después me acostumbre a él, aún sintiendo como se daba sus vueltas por mis piernas. Caminaba casi siempre en círculos, se daba unas vueltas donde estuviera y luego se quedaba quieto. Llegue a pensar que era como un insecto-perro que daba vueltas en su lugar antes de echarse a dormir. Después de meses se volvió un habito poder dormir con él. Me relajaba sentir el recorrer de sus p...