Desde que me mude a la Madrid, duermo con un insecto en la cama. Realmente no sé que tipo de bicho sea, pero es pequeño, debe de ser una catarina o una hormiga, la verdad es que nunca lo he visto.
Las primeras noches trataba de quitármelo de encima. Apenas tocaba mi brazo y lo aventaba de golpe, pero luego lo sentía en mi pierna o en el estomago, así que me levantaba de la cama, sacudía las sabanas y regresaba a acostarme, pero ahí seguía, de alguna manera no lograga sacarlo de las sabanas, por eso me rendi después de varios intentos y decidí mejor no hacerle caso, y funcionó, solo así pude dormir.
Semanas después me acostumbre a él, aún sintiendo como se daba sus vueltas por mis piernas. Caminaba casi siempre en círculos, se daba unas vueltas donde estuviera y luego se quedaba quieto. Llegue a pensar que era como un insecto-perro que daba vueltas en su lugar antes de echarse a dormir.
Después de meses se volvió un habito poder dormir con él. Me relajaba sentir el recorrer de sus patitas sobre mi piel. Me daba un alivio saber que ahí estaba, me hacia recordar que estaba a salvo.
Ya a un año y medio de vivir sola en la capital, dormir con el bichito, o “Chito” como le decía, ya era toda una rutina, y tanto cariño le tenia que le daba las buenas noches; siempre las buenas noches porque nunca lo sentía al amanecer. Durante todo este tiempo nunca estaba cuando despertaba y me llegaba a sentir abandonada.
Con el tiempo decidí mejor mudarme de departamento a una casa compartida. Tenía roomies de todos lados que, así como yo, veníamos de otros paises a trabajar o a estudiar acá en España.
Pero desde entonces ya no siento a Chito.
Su ausencia durante el primer mes me dolió demasiado. Intente primero dormir sola, pero me daba insomnio todas las noches.
Luego metía a mi cama todo tipo de insectos para saber con cual podía dormir bien como con Chito, pero eso solo me ocasiono picaduras y plagas en la casa.
Cuando su remplazo se hizo imposible me di por vencida. Comencé a beber para calmar mis ansias de no sentir a Chito en la cama, y pensé que con ello podía olvidarlo, pero me equivoque una vez más, la bebida solo me provoco una depresión horrible que me imposibilitaba trabajar en ocasiones.
-Dejare la ciudad. Pensé.
Pero no puedo dejar que mi vida se vaya al demonio solo por no sentir a Chito por las noches. Termine por aceptar que él ya no estará más conmigo y que mi vida es más importante que dormir con un insecto.
Solo así pude abandonar su perdida y seguir adelante sin él, aun que todavia lo extrañe.
