Salí por la madrugada a fumar a la
banqueta frente a mi casa, la calle se encontraba vacía a esas horas de la
noche.
A medio cigarro, una pequeña luz
apareció a lo lejos, moviéndose lentamente hacia mí. Impactado por el fenómeno,
me quedé observándola sin decir ni una palabra. Su brillo tenue parpadeaba a
medio metro de mi rostro, pero no sentí miedo, algo en ella emanaba un aura de
paz que me tranquilizaba.
Olvidándome del cigarro, quedé
hipnotizado por un momento, el destello parecía tener una identidad propia que venía
de algún lugar fuera de este plano.
De repente, emitió un silbido agudo
y sin aviso, atravesó mi cráneo por completo sin herirme. En ese instante,
sentí un impulso incontrolable de salir corriendo a buscar a Jaime que vivía a
siete casas más allá de la mía. Los recuerdo que tenia de él, de cuando
trabajábamos juntos, cayeron a mi memoria como un valde de agua fría.
Abandoné mi reposo de fumador para
correr hasta su casa. Sin pedir permiso, entré y me dirigí a su recámara. Allí
estaba él, colgado bajo su ventilador, hinchado y rodeado de moscas en una
atmósfera hedionda de muerte y soledad profunda. No pude resistir el llanto al
verlo en ese estado. Sabía que tenía un tiempo sin sentirse bien, pero no creí
que fuera capaz de hacer algo así. Sentí una enorme culpa por no poder haberlo
prevenido.
Llegaron los oficiales después de
un rato, yo seguía sin creer lo que había sucedido. No mencioné nada sobre mi
encuentro con la luz, limitándome a decir que al salir a fumar había olido la
peste desde afuera y así fue como lo encontré colgado.
Esa luz no volvió a aparecer hasta el
momento en que se llevaron el cuerpo de Jaime en la ambulancia.
Cuando estaba a punto de irme pude
notar que una luz como la de Jaime se movía alrededor de uno de los oficiales, el
destello parecía adelantarse a sus movimientos, fue entonces que me di cuenta de
que las luces funcionan como una clase de guía para las personas, aquellas
parecían saber el destino de quienes acompañaban.
Sentí un escalofrío recorrer mi
espalda cuando vi que de mi pecho salió una luz igual a la de Jaime y la del oficial.
Parece ser que seguiré viendo luces, pero no por mucho tiempo.