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Sus Cenizas

Siendo las 10 de la mañana, Verónica corría por toda la casa apurada para irse a trabajar a la tienda donde vende ropa. Se le había hecho tarde , no porque no escuchara el despertador, sino porque no había tenido fuerzas para levantarse. Mañana sería el primer aniversario luctuoso de Diego, su único hijo, y la tristeza de haberlo perdido le duele profundamente. Apuró el paso para alcanzar a llegar temprano, necesitaba pedir el día libre para ir a esparcir las cenizas al mar antes de que oscurezca. Pero el transporte público parecía conspirar contra ella. Los autobuses llenos y detenidos en cada parada la hicieron llegar tarde. El jefe de la sucursal, visiblemente molesto, no solo le negó el permiso, también le exigió quedarse horas extra como castigo. Aquella negativa la golpeó como una sentencia. A sus 47 años no le queda más que obedecer, no puede darse el lujo de dejar de trabajar, teniendo aún la carga de la deuda de los gastos fúnebres de su hijo. Cuando llegó el día, se le...

AMANTE DEMONIO

De la mesa quitó los cubiertos, el florero y el mantel. Apagó luces y encendió cinco cirios negros. Cambió su atuendo de ama de casa para andar desnuda bajo un manto negro con capucha. El marido se fue a su "junta urgente" de media noche ¿y ella? Ella se monta sobre la mesa para derramarse sangre sobre sí misma desde su muñeca para figurar ser un jugoso corte de carne. Urgida grita seis veces el nombre de su incubo mientras se toca la entrepierna. La casa queda en silencio. Las velas se apagan de un aleteo. De la oscuridad surgen dos patas que se postran a los lados de su cadera, dejandola a ella apriosionada al centro de la mesa.  Había aparecido un cuerpo alado y hermoso que dejó caer sobre ella un falo enorme y erecto frente a su sexo de bruja.   La bestia comenzaba a moverse dentro de ella al ritmo de su corazón, pero el mueble no soportó a ambos y terminó por partirse en pedazos, dejando a la brujita atravezada de vidrios por todo el cuerpo y muriendo en brazos de su...

SOLO COPAS DE NOCHE

La bebida me puso un tango que no supe bailar. Caigo al ritmo de los ladridos del perro del vecino. En la ventana de algún lugar, se ve a un caballero que se perfuma para ir a dormir no conmigo. El viento sopla hojas marchitas al pasto para que caiga en blando. ¡Extraño mi pasado! ¡Extraño quien era! ¡Extraño la compañía! ¿Y qué puedo comprar con tanta soledad que tengo? Apenas un par de ramas y piedras con las que comparto el suelo. Antes del noqueo por el ron, Miro al cielo sin entender como el oscuro de mi pecho puede reflejarse en esta bella noche estrellada. 

PIEL SECA

Se me quebraron los labios de resequedad. Creí que un baño tibio me los aliviaría, pero al sentarme en la cama con la toalla, aún los traía quebrados. Encendí un cigarro en tu nombre, que bien puede ser cualquier nombre, y terminé quemándome con la colilla. -Que tonto -Me dije. No le di ni una calada por pensar boquiabierto en los escenarios que compartimos juntos. Tú en tus múltiples pieles, y yo, con el mismo órgano seco y cenizo. En un suspiro largo me recosté en la cama buscando sentir el calor que hace mucho que estuvo aquí, pero no recordaba que en noches pasadas ya me lo había devorado todo. -Que tonto -Me repetí. No deje ni un poco para ahora que es cuando más te necesito. Creo que no me queda más que dormir con la luz encendida esperando que sirva de carnada, para que vengas a mí, a ver mi piel y mis labios secos, a despertar tus ganas de querer lavarlos en tu miel cuando por cariño apagues la luz para que descanse.