Estimada Directora… - Agh ¡no! Suena ridículo. Este… Jueves once de mes… - Mmmm, ok.
Jueves once de mes, me encuentro en mi trabajo finalizando mi recorrido de media noche. Ya llegué al módulo de monitoreo y ahora me preparo un café.
Hoy, como cada 6 días a la semana, soy el guardia de seguridad de esta escuela secundaria, llevo trabajando aquí desde hace ya 7 años y la verdad es que odio este trabajo.
!Odio lo inútil que es, odio trabajar de noche, odio las malditas instalaciones, odio a los profesores, odio a los mendigos mocosos de la escuela y odio la maldita cafetera vieja que no muele bien el café! -A ver Toño tranquilo, vas empezando ¿ok? Ok.
Si lo recuerda bien, yo llegué a esta escuela pidiendo trabajo como jefe de mantenimiento, pero me dijo que por mi perfil solo me podían ofrecer ser guardia de seguridad nocturno.
¿Por mi perfil? ¿O sea que no me veo como alguien de mantenimiento, sino como guardia de seguridad? ¿Cómo debería de verme entonces? ¿Sin cicatrices ni tatuajes? ¿O como? - ¡Ah! Pinche directora.
Como sea tuve que aceptarlo porque realmente el sueldo no es malo y porque no tenía otra opción, a mis 43 años de aquel entonces, era lo mejor que había encontrado.
Trabajando más a la fuerza que con ganas me daba mis rondines por la noche en los salones y hurgaba las estanterías y los pupitres. Los maestros y los chamacos siempre suelen dejar comida o alguna cosa que luego me llevo para vender en el mercado. Hasta llegué a agarrarle el gusto.
Luego un día, en uno de los salones, había una lámina con un hombre toro dibujado y con el título “El minotauro de Creta” - ¡Uff!
La historia hablaba de un minotauro encerrado en un laberinto en la ciudad de Creta, donde quien entrara hallaría la muerte al ser devorado por la bestia a sangre fría.
Ahí me sentí identificado con el toro ese, encerrado en la oscuridad de un laberinto, tan poderoso e imponente pero tan torpe y salvaje.
Desde entonces siento que no quepo en este maldito trabajo, siento que mi potencial se encierra en este pequeño cubículo, que debería de estar rompiendo cosas, destrozando cuerpos o simplemente siendo cada vez más grande y salvaje. Fue por eso que decidí entrar al gym. Llevo ya un tiempo en eso de la halterofilia y hasta me puse a leer más del chingado hombre-toro. Ahora tengo bien decidido cómo sacar todo mi pinche coraje.
¡Coraje por el pinche trabajo culero que me dieron, por tener que verle su pinche cara de lagartija todos los días, por los chingados morros de la escuela, por el maldito cubículo, por mi pinche vieja que me dejó por otro pendejo y por el pinche café culero de la máquina!
Todos ustedes recibirán la carga de todos esos años suprimiendo mi potencial, haciéndome creer que era un viejo inutil y mal encarado y no como la bestia poderosa que soy.
Mañana cuando lleguen todos a clase verán la escuela hecha un laberinto, me encargaré de romper todo, de deshacer los salones, de tirar y quebrar todo lo que pueda ser tirado y quebrado. Me volveré aquel monstruo encerrado esperando destrozar los cuerpos de todo aquel que decida entrar en mi laberinto y con gusto estaré esperándola para deshacerme de usted, porque no me detendré hasta comerme sus huesos.
Será la escuela mi encierro y mi libertad. - 01:33 AM, a darle
Firma: Toño el Minotauro.
