Decidí abrir la ventana para sacarlas pero fue peor porque entro un enjambre enorme de ellas a dar vueltas por el cuarto, parecía un tornado de bichos. Se me ocurrió encender de nuevo la lampara a ver si eso las calmaba, y enseguida empezaron a estrellarse al rededor de ella. El escritorio estaba atascado de polillas kamikazes en torno al foco de esa cochina lampara.
Las cosas empeoraron cuando empezaron a salir lagartijas de todos lados, rodearon el escritorio y se quedaban viendo como esos insectos se estrellaban y daban vueltas al rededor del foco. Una de las lagartijas más grandes emitió un grito apagado mientras se acercaba rápidamente al enjambre y como si fuera una batalla a muerte, el resto de ellas hizo lo mismo. Todo lo que tocaba la luz se empezaba a llenar de partes a medio comer de polillas. Mi cuarto se volvió un campo de guerra entre polillas y lagartijas, mientras yo estaba en mi cama pasmada de miedo por no saber que demonios estaba pasando.
Por fin cuando amaneció, solo quedaron cinco polillas al rededor de la lampara y todo mi cuarto lleno de lagartijas panzonas y de cadáveres de insectos.
Voy a tener que vender la lampara en internet.
